Lejos de ser estructuras tradicionales, las empresas familiares han demostrado una notable capacidad para competir a escala global. Su cohesión, visión de largo plazo y gobernanza pueden convertirse en factores decisivos para impulsar una internacionalización exitosa.
Si las 500 empresas familiares más grandes del mundo fueran un país, representarían la tercera economía más grande, según EY y Global 500 Family Business Index. Dentro de esas 500 empresas hay ejemplos de familias con raíces fuertes que les permitieron integrar su empresa al mercado global como Takenaka de Japón, con más de 400 años de vida; Wandel Group de Francia, con 322 años en el mercado, y otras que, aunque son más jóvenes, son muy fáciles de reconocer: como América Móvil, orgullo mexicano con tan solo 26 años que opera en más de 22 países; Walmart de Estados Unidos, con 64 años en el mercado y reconocida en todo el mundo.
Algunos estudios de universidades como Harvard, Zhejiang University of Technology, Universidad de Liverpool y Cambridge entre otras, han encontrado diversas ventajas en las empresas familiares que pueden impulsar el cruce de fronteras de forma exitosa.
La unión familiar, por ejemplo, resulta ser una ventaja altamente competitiva, pues cualquier empresa necesita cohesión interna y una toma de decisiones asertiva y consensuada; otra es la confianza depositada en quienes la representarán en otro país, y una más la confianza en quien cuidará “el fuerte” en el país de origen.
Otra ventaja es que muchas familias empresarias tienen muy claro que los estudios en el extranjero son muy importantes, no solo para formar académicamente a la siguiente generación, sino para que las cabezas de la empresa busquen alianzas en otros países.
Otra variable que le da ventaja a las empresas familiares es la gobernanza institucional: las empresas suelen tener un gobierno corporativo, pero los protocolos de convivencia generalmente no son intrínsecos en el personal, a diferencia de las empresas familiares sanas, que saben que las softskills son imprescindibles para el crecimiento de su negocio y que los protocolos familiares ayudan a separar los conflictos emocionales de las estrategias internas, por lo que cualquier expansión desde la local hasta la global se puede planear sin contratiempos emocionales o de ego.
Un ejemplo claro de lo que comento es Ferrero, una pastelería fundada en 1946 en Piamonte, Italia, que empezó a ser famosa por su pasta dulce de avellana. Cuando tres años después muere Pietro Ferrero, su hermano Giovanni toma el control, y como si ¿contaran? con un protocolo familiar, Michele, el hijo de Pietro, sale a Alemania para aprender de nuevos mercados.
Tanto Michele como Giovanni tenían un protocolo tácito, ninguno se aferró al poder, Giovanni no impulsó primero a sus hijos antes que al heredero que mostró más talento, Michele se enfocó en entender los mercados, industrialización, consumo masivo y disciplina operativa.
Las raíces fueron lo suficientemente fuertes para que Giovanni comprendiera que debía cuidar el negocio, Michele debía prepararse para hacer crecer el negocio, y la familia comprendió que la empresa no es un botín sino una responsabilidad. Michele regresó a Italia a mediados de los años 50 y Giovanni pasó de director operativo a ser una figura de apoyo. La transición fue natural y le permitió a Michele innovar con productos que hoy en día se pueden encontrar en más de 170 países, como son Kínder, Nutella y Ferrero Rocher. Ferrero sigue siendo una empresa 100% familiar, que apostó por un CEO externo, y conserva como presidente ejecutivo a Giovanni Ferrero, quien forma parte de la tercera generación.
Así como existen otros ejemplos de familias empresarias que sustentan que las raíces fuertes pueden contribuir al crecimiento o desarrollo en un entorno global, como muestran Grupo Bimbo y Grupo Comercial Chedraui, en cuyas historias podemos no solo identificar las ventajas de tener raíces fuertes, sino también algunos paradigmas que las familias empresarias suelen romper antes de dar el primer paso hacia la internacionalización.
Paradigmas
No es el momento. Muchas familias piensan que si no están 100% consolidados no pueden expandirse. Historias como la de la familia Ferrero nos demuestran que es más importante la coherencia, que la certeza.
La familia se diluye si se cruzan las fronteras. Al cruzar fronteras y globalizarse, la empresa familiar simplemente cambia la forma en que los miembros participan, haciendo que el patrimonio crezca a medida que la familia crece, y la visión y pasión iniciales alcanzan tal madurez que se estandarizan a nivel global.
La rentabilidad llega cuando se centraliza. Muchas familias empresarias tienen la ilusión de que, si se centraliza todo y controlan gastos pueden alcanzar mayores ganancias, y esto puede funcionar muy bien en etapas tempranas, sin embargo, puede frenar oportunidades. Un acierto de las empresas familiares globales es que estandarizan el núcleo de los productos, pero hacen una adaptación local en su operación y su ejecución, por lo que la rentabilidad viene como resultado al diseño del sistema. Los valores y la visión de la familia son los mismos en cada país, pero la descentralización de la operación permite que se acelere la producción, la ejecución comercial y aprendizaje de los consumidores a nivel global.
Es de suma importancia no esperar a ser empresas longevas para dar los pasos necesarios que lleven a la empresa familiar a alcanzar en un determinado momento un éxito global, apalancándose de la misión y visión original del fundador, los valores tradicionales, la reputación local que han construido y una fuerte visión al futuro.
Sobre la autora
Sonia Zepeda es Consultora independiente de familias empresarias. sonia_zepedaavalos@outlook.com
Algunas preguntas para reflexionar:
¿Por qué las empresas familiares pueden competir exitosamente a nivel global?
Porque cuentan con ventajas como la cohesión interna, la visión de largo plazo y una gobernanza sólida, que les permiten tomar decisiones estratégicas con mayor claridad. Estas características, lejos de ser tradicionales, se convierten en factores clave para impulsar una internacionalización exitosa.
¿Qué ventajas específicas tienen las empresas familiares para expandirse internacionalmente?
- La unión familiar y la confianza, tanto en quienes representan la empresa en el extranjero como en quienes permanecen en el país de origen.
- La formación internacional de la siguiente generación, que facilita alianzas y comprensión de otros mercados.
Estas fortalezas permiten operar con mayor seguridad en contextos globales.
¿Qué papel juega la gobernanza en la expansión global?
La gobernanza institucional y los protocolos familiares ayudan a separar los aspectos emocionales de las decisiones estratégicas. Esto facilita una planeación más ordenada y evita conflictos internos que podrían afectar el proceso de internacionalización.
¿Cómo contribuyen las raíces familiares al éxito en la internacionalización?
Permiten sostener una visión compartida donde la empresa se entiende como una responsabilidad, no como un interés individual. Esto facilita la preparación de nuevas generaciones, la toma de decisiones alineadas y la expansión hacia nuevos mercados manteniendo coherencia en valores, visión y ejecución.
¿Qué paradigmas deben superar las familias empresarias para internacionalizarse?
- La idea de que deben estar completamente consolidadas antes de expandirse.
- El temor de que la familia se diluya al crecer globalmente.
- La creencia de que centralizar todo garantiza mayor rentabilidad.
Superar estos paradigmas permite aprovechar mejor las oportunidades de crecimiento global sin perder la esencia familiar.
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