La nueva generación de empresarios ha sido responsable de relacionar el compromiso social mediante una nueva visión de la filantropía, abordando el desarrollo sostenible desde una perspectiva empresarial.
Las empresas familiares poseen atributos que las distinguen del resto del tejido empresarial: una visión de largo plazo, fuertes raíces territoriales y vínculos intergeneracionales que influyen en su cultura organizacional. En un contexto global caracterizado por crisis sociales y ambientales crecientes, estos atributos les confieren un potencial singular para contribuir al bienestar colectivo. A pesar de que no todas nacen con un propósito explícitamente orientado al bien común, su estructura y valores pueden ser canalizados hacia una filantropía transformadora. La filantropía familiar puede desempeñar el rol de un puente transformador para fortalecer al tercer sector y promover una transición hacia sociedades más equitativas y sostenibles.
Empresas familiares y su lógica de legado
A diferencia de las empresas tradicionales, las empresas familiares suelen construir su identidad en torno a la continuidad generacional. Esta orientación les permite adoptar decisiones que priorizan el largo plazo por sobre la rentabilidad inmediata. La “lógica de legado” no solo se manifiesta en la gestión patrimonial, sino también en una responsabilidad percibida hacia las comunidades donde operan. Este sentido de arraigo facilita la generación de confianza y la inversión en causas que trascienden los intereses comerciales. De esta manera, la filantropía familiar no debe entenderse como una extensión de la responsabilidad social empresarial tradicional, sino como una forma de acción social con raíces más profundas en los valores familiares, el compromiso intergeneracional y el deseo de dejar huella.
El desafío estructural del tercer sector
Las organizaciones de la sociedad civil (OSC) y ONG juegan un papel insustituible en la identificación y atención de problemáticas sociales y ambientales. Gracias a su cercanía con las comunidades y su trabajo territorializado, son actores que comprenden de forma profunda y contextualizada las causas estructurales de las desigualdades y las necesidades emergentes. Sin embargo, muchas de estas organizaciones operan bajo condiciones financieras precarias y con una alta dependencia de recursos externos que suelen ser volátiles o estar condicionados. Esta paradoja hace que, aunque las OSC posean el mayor conocimiento sobre la realidad social, sean al mismo tiempo quienes menos poder de incidencia tienen a nivel estructural debido a su fragilidad económica. Estas limitaciones no solo restringen su capacidad de acción, sino que también afectan su sostenibilidad institucional. Ante este escenario, se vuelve urgente establecer alianzas estratégicas que permitan escalar su impacto sin comprometer su autonomía.
Filantropía familiar como puente transformador
Cuando se orienta de manera estratégica y colaborativa, la filantropía familiar puede actuar como un puente entre los conocimientos especializados de las OSC y los recursos financieros, humanos y relacionales necesarios para ampliar su impacto.
A diferencia de la filantropía corporativa convencional, esta modalidad permite relaciones más horizontales y sostenidas, basadas en la confianza mutua y el aprendizaje compartido.
Existen experiencias exitosas en las que familias empresarias han cocreado proyectos de alto impacto social, financiado infraestructuras clave o aportado su experiencia en gestión organizacional para fortalecer las capacidades institucionales del tercer sector. Estas alianzas, cuando se fundamentan en principios de respeto, corresponsabilidad y visión compartida, pueden generar efectos multiplicadores tanto en la escala como en la profundidad de los cambios sociales que se buscan promover.
Un ejemplo ilustrativo de este tipo de iniciativas es el caso de Grupo Herdez, una empresa familiar mexicana que, a través de su fundación, impulsa proyectos de soberanía alimentaria. Sus acciones se enfocan en la investigación, educación e innovación en torno a la gastronomía mexicana, con un enfoque antropológico y nutricional. Asimismo, la Fundación Herdez apoya a comunidades rurales mediante programas de agricultura sostenible, reforzando así su compromiso con el desarrollo social y ambiental. Más allá de sus proyectos propios, Grupo Herdez y su fundación también realizan donaciones regulares, tanto en efectivo como en especie, y lideran campañas de recaudación en alianza con organizaciones de la sociedad civil reconocidas, como la Cruz Roja, Cáritas, el Banco de Alimentos de México (BAMX), Reinserta y la Fundación para la Dignificación de la Mujer.
Consideraciones éticas y estratégicas
No obstante, la filantropía familiar también enfrenta desafíos. Entre ellos, el riesgo de incurrir en formas de paternalismo, la imposición de agendas o la creación de dependencias estructurales en las OSC. Estos riesgos, si no se gestionan adecuadamente, pueden socavar la autonomía de las organizaciones receptoras y limitar su capacidad de innovación y acción transformadora. Para evitar estas tensiones, es fundamental que la relación entre las familias empresarias y organizaciones sociales se base en el diálogo transparente, el respeto a la autonomía institucional y una comprensión compartida de los objetivos transformadores.
La formación continua de los donantes en temas de justicia social, equidad de poder y prácticas inclusivas también es clave para asegurar un enfoque filantrópico ético y contextualizado.
Es indispensable que las familias empresarias asuman su papel como agentes de cambio y comprometan sus recursos con una visión de largo plazo, centrada en la justicia social, el bienestar común y la construcción de futuros más equitativos y resilientes.
SOBRE LA AUTORA
Mildred Berrelleza es Directora Regional del Departamento de Emprendimiento y Profesora investigadora miembro del SNI especializada en emprendimiento social, modelos de negocio alternativos, economía social y la economía solidaria
mildredberrelleza@tec.mx
Artículo originalmente publicado en la Revista LEGADO, edición agosto 2025
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