Más que anticipar el futuro, las familias empresarias necesitan prepararse para múltiples posibilidades. La opcionalidad surge así como una forma de diseñar el mañana, ampliando el margen de maniobra sin comprometerse prematuramente a un solo camino.
¿Cómo definir la opcionalidad? Comencemos con un ejemplo muy sencillo: tener un auto te ofrece la opción de llevarte a una ciudad muy remota, si así lo quisieras. También tienes la opción de dejarlo en casa sin usar. Tenerlo cuesta dinero, la opción de usarlo es tuya.
Así, crear opciones es estar preparado para tomar diferentes cursos de acción, sin que tengas la obligación de tomar alguno de esos caminos. Es la construcción de alternativas para enfrentar mejor un mundo en constante cambio.
Ejemplos de opcionalidad
Como es imposible anticipar todos los escenarios que pudieran ocurrir en todos los aspectos de nuestra vida, es necesario escoger aquellas áreas que tengan un mayor impacto en nuestro bienestar y el de nuestra familia.
Te comparto ejemplos de opcionalidad en tres áreas relevantes:
Frente a la empresa: El ritmo diario de operación de una empresa, por lo general deja poco tiempo para una verdadera planeación estratégica. Desarrollar un plan de crecimiento, ya sea en líneas de negocio distintas a las actuales o en nuevos mercados, equivale a estar listo para actuar cuando sea el momento adecuado, y de esta forma disminuir la dependencia del statu quo.
Frente al patrimonio: Ante entornos adversos, es cada vez más frecuente la elaboración de un “Plan B” para nuestro patrimonio, que involucre tener un camino definido y preparado en caso de que convenga cambiar de geografía, hacia una jurisdicción que evite la exposición a riesgos que no se desee asumir.
Frente a la familia: Dedicar recursos a preparar a la siguiente generación para ser al menos accionistas responsables es crear la opción de que, entre ellos, haya en el futuro alguno o algunos que estén preparados hacia roles más activos en las decisiones del rumbo del negocio (o del patrimonio).
La buena noticia es que existen actos deliberados que apoyan esta opcionalidad: desde el diseño y distribución de nuestro patrimonio con esa intención, hasta estructuras que pueden ajustarse a la flexibilidad que busquemos o los escenarios que nos interese cubrir; por mencionar ejemplos de estos medios: el fideicomiso y el trust.
Todo comienza con un firme propósito de incorporar la opcionalidad en nuestras decisiones.
No es lo mismo que optimizar ni diversificar
Vivimos en tiempos en donde es común buscar optimizar desde nuestra agenda hasta nuestro patrimonio. Esto crea rigidez y poco margen de maniobra para ajustar el rumbo ante oportunidades o para absorber shocks inesperados.
Opcionalidad tampoco es lo mismo que diversificar. Cuando diversificamos, es porque decidimos implementar una opción disponible. En otras palabras, cuando tomamos una opción, deja de serlo, para convertirse en un camino ya adoptado.
Optimizar y diversificar llevan implícito un costo de oportunidad, ya que ambos involucran aceptar una ruta, rechazando otras. El costo de oportunidad de la opcionalidad es relativamente bajo porque todavía no has hecho un compromiso en la dirección de tu vida o de tu patrimonio.
Esto no significa que crear una opción sea gratis. Si tomamos el ejemplo de construir un “Plan B”, el costo de desarrollar esa opción involucró, además del tiempo que hayas invertido, el costo de los asesores que te ayudaron a elaborar el plan.
Efectos multiplicativos
Tomar una opción nos abre a otro grupo de alternativas, y tomar alguna de ellas, nos abre la posibilidad a más, y así sucesivamente. Cuando menos lo esperas, te das cuenta de que ha pasado el tiempo y estás en circunstancias muy diferentes. En otras palabras, crear opciones e irlas ejerciendo en el tiempo, trae efectos que no son lineales.
Un ejemplo: conocer a una persona nueva con frecuencia trae la posibilidad de que te presente con otra, y esa otra quizás te presente no con una más, sino con un grupo de personas.
Ya que tener opciones es mejor que no tenerlas, crearlas equivale a poner las probabilidades a tu favor.
Opcionalidad en la vida diaria
Crear y mantener opcionalidad tiene con frecuencia un costo asociado que habremos de evaluar con el beneficio que puede traernos.
También hay opciones que tienen un bajo costo o son gratis. Algunos ejemplos:
- Quienes tienen más de una nacionalidad, tienen la opción de acceder a las oportunidades (y responsabilidades) de ese otro país.
- Desarrollar una nueva avenida para generar ingresos, ofrece la opción de convertirse algún día en tu actividad principal o la de tu empresa, y así ayudarte a enfrentar mejor, y en ocasiones aprovechar, tiempos de crisis.
- Aumentar y fortalecer tus redes de contactos te abre opciones de todo tipo: oportunidades de negocio e inversión, de intercambio de ideas y mejores prácticas, o simplemente, disfrutar de la compañía y la conversación de personas con quienes no te hubieras imaginado coincidir.
Finalmente, ante un mundo tan cambiante y complejo, la capacidad de generar opciones para tu vida debería brindarte tranquilidad. Esto, aun sabiendo que tomar una opción muchas veces representa salir de nuestra zona de confort y asumir un cambio.
Sobre el autor
Rodrigo Rincón Fernández es fundador de FOA – Family Office Advisors. rrincon@foa.com.es
Algunas preguntas para reflexionar:
¿Qué es la opcionalidad y por qué es relevante para las familias empresarias?
Es la capacidad de construir alternativas sin comprometerse a un solo camino, permitiendo tomar distintos cursos de acción según el contexto. En un entorno cambiante, la opcionalidad amplía el margen de maniobra y prepara a la familia para enfrentar múltiples escenarios sin depender de una única decisión.
¿Cómo se puede aplicar la opcionalidad en la empresa, el patrimonio y la familia?
Se puede aplicar en tres ámbitos:
- Empresa: desarrollar planes de crecimiento en nuevos mercados o líneas de negocio.
- Patrimonio: crear un “Plan B” ante posibles cambios de entorno.
- Familia: preparar a la siguiente generación para asumir roles como accionistas o líderes.
Estas acciones permiten estar listos para actuar cuando surjan oportunidades.
¿En qué se diferencia la opcionalidad de optimizar o diversificar?
La opcionalidad implica mantener abiertas varias alternativas sin elegir una de inmediato. En cambio, optimizar y diversificar suponen seleccionar una ruta y descartar otras. Por ello, la opcionalidad ofrece mayor flexibilidad, ya que no compromete anticipadamente una dirección específica.
¿Qué beneficios generan las opciones en el tiempo?
Crear opciones produce efectos multiplicativos: cada decisión abre nuevas alternativas que pueden derivar en más oportunidades. Este proceso no es lineal y puede llevar a escenarios muy distintos con el tiempo, aumentando las probabilidades de aprovechar oportunidades y adaptarse al cambio.
¿Qué costos y consideraciones implica desarrollar opcionalidad?
Generar opciones no es gratuito, ya que puede implicar tiempo, recursos y asesoría. Sin embargo, su costo de oportunidad es menor que elegir una sola ruta desde el inicio. Evaluar estos costos frente a los beneficios permite decidir qué opciones construir para enfrentar mejor la incertidumbre.
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