La creación de riqueza cívica impulsa bienestar comunitario mediante la colaboración entre empresas, organizaciones y ciudadanos, generando soluciones más efectivas que las obtenidas trabajando de forma aislada.
Las familias empresarias y las empresas familiares se encuentran entre los contribuyentes más generosos con sus comunidades. Sus actividades filantrópicas son una valiosa forma de dar las gracias y retribuir a las comunidades donde están ubicadas y donde viven sus empleados. A veces, esa participación va mucho más allá de simplemente donar fondos. Existe una tendencia emergente —algunos dirían un movimiento— para que las empresas se conviertan en socios estratégicos profundamente comprometidos con el fortalecimiento del bienestar y la sostenibilidad comunitaria. A esto se le conoce como creación de riqueza cívica, y rápidamente se está convirtiendo en el nuevo estándar de impacto social.
La creación de riqueza cívica (CWC, por sus siglas en inglés) se refiere a los beneficios positivos y los cambios transformadores que ocurren cuando comunidades, emprendedores y aliados —como las empresas familiares— se unen para mejorar su bienestar y vitalidad compartidos mediante la cooperación, el vínculo social y el comercio. Cuando actores diversos —corporaciones, organizaciones filantrópicas, líderes locales, agencias gubernamentales, ciudadanos comunes y otros— participan, negocian, colaboran y se alinean en iniciativas de cambio social, pueden resolver problemas y desarrollar enfoques más efectivos para el bienestar social, en comparación con trabajar de forma aislada.
Pocas empresas ejemplifican la CWC tan bien como Grupo Bimbo, la multinacional mexicana con operaciones en más de 30 países. Su inclusión entre las “Empresas Más Éticas del Mundo” es prueba de que se involucra en actividades filantrópicas no solo para tener buena imagen, sino para ser buena y hacer el bien. Las iniciativas sociales y ambientales de Grupo Bimbo ejemplifican la visión y el compromiso de esta empresa familiar global por ser “profundamente humana” a través de su participación con las comunidades en todo el mundo. Sus actividades reflejan claramente los objetivos de la creación de riqueza cívica.
Un aspecto central de la CWC es la confianza en el talento local y el uso del emprendimiento y el comercio para promover la autosuficiencia y construir soluciones duraderas. Muchos esfuerzos de desarrollo comunitario dependen en gran medida de apoyos y donativos. La CWC, en cambio, favorece soluciones basadas en modelos de negocio que se sostienen mediante el intercambio y la actividad comercial, para ser viables económicamente. Esto no solo fomenta la independencia financiera, sino que también ayuda a que los proyectos y empresas sociales ganen legitimidad dentro de la comunidad empresarial.
Para fomentar el emprendimiento local, Grupo Bimbo se ha asociado con Pro Mujer para capacitar y apoyar a mujeres propietarias de tiendas en Argentina, Chile, Paraguay, Uruguay y Perú. La iniciativa otorga becas a mujeres para participar en Emprende Pro Mujer, una plataforma educativa que promueve la independencia económica mediante formación en liderazgo y desarrollo de habilidades con perspectiva de género. Este proyecto no solo fortalece el bienestar comunitario, sino que también está creando una comunidad de mujeres emprendedoras que intercambian experiencias y oportunidades para apoyar actividades generadoras de riqueza en el futuro.
El concepto de riqueza cívica refleja la idea de que “riqueza” se refiere a más que el dinero y las posesiones materiales, como suele definirse. La CWC abarca los recursos, capacidades y habilidades intelectuales, afectivas y materiales dentro de una comunidad. Una forma útil de pensar en la riqueza es en términos de capital, que usualmente se entiende como capital financiero. Sin embargo, para comprender la amplitud de activos, recursos y capacidades que conforman una comunidad, es necesario considerar otras formas de capital además del financiero: capital humano y social, capital político y cultural, capital construido y capital natural.
Grupo Bimbo ha adoptado múltiples iniciativas orientadas a proteger y sostener el capital natural como fuente vital de riqueza. Su compromiso con el medio ambiente y las prácticas sostenibles —bajo el lema “Horneado para la naturaleza”— es el enfoque de decenas de programas actuales, incluyendo abastecimiento responsable, energía alternativa, dietas sostenibles, reforestación y más. Ejemplos de ello incluyen su estrategia para usar refrigerantes naturales en lugar de sintéticos, con el fin de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y mitigar el calentamiento global: hasta 2024, utilizaba un 62.2% de refrigerantes naturales en sus operaciones. La agricultura regenerativa es otro esfuerzo por preservar el capital natural mediante la mejora de la salud del suelo, la captura de carbono y la protección de los recursos hídricos. Al utilizar la biodiversidad para crear ecosistemas más resilientes, también aumenta los ingresos de los agricultores al reducir los costos de producción y mejorar el rendimiento de las cosechas.
El programa Buen Vecino de Grupo Bimbo fue creado para fortalecer los lazos locales promoviendo la inclusión y la participación equitativa en las comunidades cercanas a sus centros de trabajo. Colabora con múltiples actores para formar alianzas que se basan en el trabajo en equipo, el diálogo y la colaboración. Un buen ejemplo de esto es su iniciativa de captación de agua pluvial, “Escuelas de Lluvia”, creada para atender problemas de escasez de agua en México. En colaboración con Isla Urbana, Aqua Capital, escuelas locales y socios tecnológicos, el programa Buen Vecino ha implementado 44 Escuelas de Lluvia en cinco estados, beneficiando a más de 17,000 estudiantes. El programa equipa a las escuelas para recolectar y usar el agua de lluvia, instala estaciones de lavado de manos ahorradoras de agua y ofrece talleres sobre conservación del agua.
Es así como Grupo Bimbo demuestra ser un ejemplo notable de buenas prácticas comunitarias y filantropía de avanzada. Es un modelo de cómo las empresas familiares están utilizando la creación de riqueza cívica para ser ciudadanos globales comprometidos, empáticos y con impacto positivo.
SOBRE EL AUTOR
Tom Lumpkin es miembro del Comité Científico del Centro Nacional de Empresas Familiares de la DCU. Está afiliado a la Universidad de Tennessee y a la Universidad de Oklahoma.
Artículo originalmente publicado en la Revista LEGADO, edición agosto 2025
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