El Family Business Forum LATAM es más que un encuentro; es una comunidad que impulsa a las familias empresarias a profesionalizar su gestión, consolidar su liderazgo y continuar creando valor por generaciones.
3 pillars framework: risk - resources - relationships
Justin B. Craig, abordó el papel de la familia empresaria como motor económico y social, destacando la importancia de evolucionar del concepto de empresa familiar al de familia empresaria. Esta transformación implica reconocer que el legado familiar abarca no solo los activos económicos, sino también los humanos, sociales y reputacionales que se transmiten entre generaciones.
Craig explicó que las familias empresarias exitosas funcionan como sistemas vivos, capaces de mantener el equilibrio entre pertenencia y autonomía, tradición e innovación. Subrayó la necesidad de construir una narrativa compartida que refuerce la identidad, el propósito y la cohesión familiar: “Cuando una familia pierde su historia, pierde su poder de cohesión.”
Entre los principales desafíos actuales mencionó la creciente complejidad de los portafolios familiares, la integración de nuevas generaciones y la presión por adoptar un rol más activo en sostenibilidad y responsabilidad social. Frente a ello, propuso que las familias desarrollen una mentalidad de aprendizaje conjunto, fortaleciendo la comunicación intergeneracional y el desarrollo de liderazgo familiar.
Craig concluyó que el propósito compartido es la ventaja competitiva más poderosa y duradera de una familia empresaria. Más allá de la rentabilidad, el verdadero legado reside en su capacidad para mantenerse unida, relevante y con propósito a lo largo del tiempo.

Marcela Ramírez-Pasillas profundizó en la importancia de construir familias empresarias resilientes como base para continuar de manera diferente y fortalecer el legado familiar. Retomando las ideas de Craig, explicó que la resiliencia no se trata solo de resistir las dificultades, sino de desarrollar pilares sólidos que permitan adaptarse, anticiparse y transformarse frente a los retos.
El primer pilar de la resiliencia es el riesgo, entendido como la capacidad de analizar la probabilidad de que algo ocurra y estimar su impacto. Ramírez-Pasillas subrayó que las familias empresarias deben aprender a identificar distintos tipos de riesgos —geopolíticos, económicos, ambientales, legales, familiares y reputacionales— y a mitigarlos de manera integral, considerando su efecto en la empresa, la familia y el patrimonio.
El segundo pilar son los recursos, tanto tangibles (infraestructura, tierra, activos físicos) como intangibles (capital humano, social, reputación o propiedad intelectual). Para ser fuente de ventaja competitiva, los recursos deben ser valiosos, raros, inimitables y no sustituibles (VRIN). Marcela destacó la importancia de maximizar, conservar y regenerar los recursos, especialmente el talento humano, como motor de transformación cultural.
Finalmente, el tercer pilar son las relaciones, basadas en la confianza y el capital social que la familia construye con sus stakeholders internos y externos. Integrar riesgos, recursos y relaciones de forma conjunta permite crear familias empresarias sólidas, capaces de sostener su propósito y adaptarse a un entorno cambiante.

El nuevo mapa del comercio global: oportunidades para México
Miguel Ángel Santos (Decano de la Escuela de Gobierno y Transformación Pública del Tecnológico de Monterrey) analizó las oportunidades económicas que México enfrenta ante el nuevo contexto global, caracterizado por la incertidumbre geopolítica y la transformación de las relaciones comerciales impulsadas por la política estadounidense de “America First”.
Sostuvo que este entorno ofrece dos grandes oportunidades para México: aprovechar el T-MEC, cuyas reglas de origen más estrictas favorecen la producción regional, y posicionarse como sustituto de Asia en industrias clave como textiles, materiales avanzados, químicos, agricultura y manufactura. Propuso tres líneas de acción para capitalizar este momento: profundizar en los sectores donde México ya es competitivo, desarrollar nuevas capacidades tecnológicas para responder a las demandas del futuro e integrarse estratégicamente en las cadenas globales de valor.
Introdujo además el concepto de powershoring, que plantea la relocalización de industrias intensivas en energía hacia países con abundancia de fuentes limpias. México, afirmó, tiene potencial para convertirse en un centro energético regional, aprovechando sus recursos naturales y su cercanía con Estados Unidos.
Finalmente, identificó diez productos clave para el crecimiento global —desde vehículos eléctricos hasta energías renovables y minerales críticos— y concluyó que el país debe traducir sus ventajas en una estrategia coordinada que combine inversión, talento y sostenibilidad para impulsar un desarrollo económico duradero.
Horacio Arredondo (Decano de la Escuela de Negocios y EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey) y Miguel Ángel Santos reflexionaron sobre los retos estructurales y las oportunidades económicas de Latinoamérica, con énfasis en el papel de México en el contexto global. Santos destacó que la región no supo capitalizar plenamente los beneficios del T-MEC, pero que la actual reconfiguración del comercio internacional abre una oportunidad histórica para atraer inversión y fortalecer la integración productiva.
Horacio complementó señalando que, para aprovechar ese potencial, los países deben invertir en capital humano, instituciones sólidas y políticas de largo plazo, capaces de generar confianza y reducir la desigualdad. Ambos coincidieron en que el verdadero desafío es transformar el crecimiento económico en bienestar social sostenible, mediante una colaboración más estrecha entre el sector público, privado y académico.
Arredondo subrayó además el papel del liderazgo educativo en formar generaciones capaces de innovar desde América Latina. Concluyeron que el futuro regional depende de construir consensos en torno a la productividad, la educación y la cooperación como motores del desarrollo.

Proximity and innovation
En su conferencia sobre “Proximity”, Robert Wolcott, (Cofundador TWIN Global, Inversionista de Venture Capital, Autor, Futurista) reflexionó sobre cómo los cambios tecnológicos, económicos y sociales están redefiniendo el futuro de los negocios, y cómo las empresas familiares pueden convertir la disrupción en oportunidad. Señaló que, en las primeras etapas de la innovación, no se trata de controlar el fracaso, sino de gestionar el costo del aprendizaje. Invitó a los empresarios familiares a comportarse como los fundadores originales de sus negocios: actuar con mentalidad emprendedora, creatividad y austeridad.
Explicó que la proximidad será el principio rector de la economía futura. A diferencia de la era industrial —basada en la producción masiva a distancia para reducir costos—, la era digital permite acercar el valor al momento y lugar de la demanda. Esto transforma la lógica de las cadenas globales de suministro, que durante las próximas décadas evolucionarán hacia modelos híbridos, donde la personalización y la eficiencia coexisten gracias a la tecnología.
Wolcott advirtió que las mayores oportunidades y amenazas se encuentran en la periferia, no en el núcleo del negocio, y que los líderes deben liberar recursos y atención para explorar el futuro. Diferenció dos mentalidades esenciales: fortificación, centrada en optimizar lo existente, y exploración, orientada a innovar; ambas deben coexistir para sostener el crecimiento. Concluyó que la proximidad no es solo una tendencia tecnológica, sino una dirección estratégica para todas las industrias, donde la ventaja competitiva dependerá de la capacidad de crear valor cerca del cliente, en tiempo real y con propósito.
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