Hacer empresa es concretar y obtener objetivos económicos y sociales, optimizando recursos, manteniéndose relevante y asegurando un crecimiento constante en el tiempo. Cuando la empresa además es familiar esta encomienda se vuelve heroica, pues a los objetivos económicos y sociales regularmente se añaden sueños que se transforman en propósito de trascendencia. Y señalo “regularmente”, pues con frecuencia omitimos una pregunta que resulta fundamental para darle o no a la empresa el atributo de familiar: ¿existe la intencionalidad de continuar y transicionar al menos a una siguiente generación? Si lo respuesta es sí, es cuando hablamos de empresa familiar, para lo cual la travesía será sin duda desafiante, pero al mismo tiempo fascinante si se asume con curiosidad, determinación, responsabilidad y compromiso.
Para la empresa familiar, no será suficiente ser rentable, deberá crecer y ordenarse en su toma de decisiones con una visión de futuro. Me gusta asociar la creación de empresas familiares con la actividad artística de un escultor; al crear cada obra, viene consigo una interpretación y desea que quien posee la obra la aprecie y la cuide por lo que significó para él o ella. Así, un fundador o fundadora tiene la gran tarea de comunicar las razones y anhelos en las empresas creadas, aún y cuando la razón que la originó se haya ido transformando en el tiempo. Y vale la pena enfatizar que el enemigo silencioso de la continuidad de legados multigeneracionales es la falta de comunicación estratégica, y tristemente ocurre de manera frecuente. La invitación es a mantener actualizado y compartido el propósito de hacer empresa familiar, comunicar, comunicar, comunicar debe ser la máxima en este sentido.
Las empresas familiares vienen en todos tamaños: pequeñas, medianas y grandes; y conforme se van transformando, su complejidad también va en aumento. La profesionalización será necesaria y con ella nuevos desafíos se deberán atender: lo que funciona en una fase no garantiza que funcionará en la siguiente, por lo tanto, planear con las nuevas condiciones exigirá ajustes y apuestas estratégicas, incluso renuncias dolorosas.
En sociedades cada vez más complejas, la dinámica empresarial exige mantenerse a la altura de los cambios geopolíticos, tecnológicos, y de estilos de vida. La globalización ha abierto oportunidades extraordinarias. Las empresas familiares ya no compiten únicamente con actores de su región, sino con empresas de todo el mundo. Al mismo tiempo, pueden acceder a mercados, talento, capital y conocimiento global. Por ello, debemos poner el foco en la familia detrás de esas empresas, enfrentando un nuevo paradigma, el de crecer en un mundo globalizado, gestionando riesgos cada vez más complejos, y simultáneamente manteniendo una identidad y arraigo a lo que dio origen a su legado. La lógica estratégica es en este sentido crecer, proteger el patrimonio y aprovechar las oportunidades internacionales.
Con estas oportunidades aparecen también nuevos retos. Uno de ellos es la seguridad, por lo que las familias empresarias han tenido que incorporar la gestión de riesgos personales y patrimoniales como una dimensión estratégica. Esto ha llevado a cambios en la forma de vivir, de viajar, de comunicarse e incluso de organizar la propiedad. Otro desafío es la complejidad creciente de la familia misma. Las nuevas generaciones estudian en distintos países, se casan con personas de otras culturas y desarrollan trayectorias profesionales globales. La familia empresaria deja de ser un grupo geográficamente concentrado y se convierte en una red multigeneracional y multicultural. Las que logran avanzar con éxito la travesía de esta nueva era global, invierten en las tres Fs: Familia, Formación y Felicidad.
La gobernanza FAMILIAR. Dedican tiempo e intencionalidad a la creación de espacios de diálogo estructurados y mecanismos claros para la toma de decisiones que ayudan a mantener la alineación estratégica del propósito familiar (consejo de familia, asamblea familiar, etc.).
FORMACIÓN de las nuevas generaciones como custodios de un legado multigeneracional, asegurando que se conozcan y asuman las responsabilidades en ello.
Una familia FELIZ se hace cargo de la construcción de experiencias compartidas que permiten que conecten emocionalmente con su origen más allá de las distancias físicas.
El nuevo paradigma de la familia empresaria no consiste en elegir entre lo global y lo local. Consiste en integrar ambos mundos: operar con mentalidad global, gestionar riesgos con profesionalismo y, al mismo tiempo, preservar los vínculos, los valores y la identidad que dieron origen a la “escultura empresarial”.
María Fonseca es Directora del Instituto de Familias Empresarias para México y LATAM del Tecnológico de Monterrey. maria.fonseca@tec.mx
Algunas preguntas para reflexionar:
¿Qué define realmente a una empresa familiar?
La existencia de una intención clara de continuidad y transición hacia al menos una siguiente generación. Más allá de la propiedad familiar, lo que le da ese carácter es el propósito de preservar y proyectar el legado en el tiempo.
¿Por qué la comunicación estratégica es clave para la continuidad del legado?
Porque permite mantener actualizado y compartido el propósito de la empresa familiar. La falta de comunicación puede debilitar la continuidad multigeneracional, especialmente cuando las razones y aspiraciones que dieron origen al negocio dejan de transmitirse entre generaciones.
¿Qué desafíos enfrentan las empresas familiares al crecer en un entorno global?
- Mantenerse relevantes frente a cambios geopolíticos, tecnológicos y sociales.
- Gestionar riesgos cada vez más complejos sin perder identidad y arraigo.
Esto exige crecer, proteger el patrimonio y aprovechar oportunidades internacionales con visión de largo plazo.
¿Cómo cambia la dinámica de la familia empresaria en un contexto global?
Las nuevas generaciones estudian en distintos países, forman familias multiculturales y desarrollan trayectorias internacionales. Esto transforma a la familia empresaria en una red multigeneracional y multicultural, más allá de un grupo geográficamente concentrado.
¿Qué significa invertir en las tres F dentro de una familia empresaria?
- FAMILIA: crear espacios y mecanismos de diálogo y toma de decisiones.
- FORMACIÓN: preparar a las nuevas generaciones como custodios del legado.
- FELICIDAD: construir experiencias compartidas que fortalezcan el vínculo emocional con el origen familiar.
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