La preservación del patrimonio familiar enfrenta hoy una complejidad creciente, marcada por riesgos geopolíticos, regulatorios y monetarios. En este contexto, la diversificación estratégica se posiciona como un pilar fundamental para sostener estabilidad y crecimiento generacional.
En sus estrategias de búsqueda para preservar, así como crecer su patrimonio, las familias empresarias deben considerar la diversificación geográfica y de moneda que los habilite para no depender de un solo país.
Porque el patrimonio familiar no solo enfrenta riesgos de mercado, también enfrenta riesgos país por asuntos regulatorios, políticos, fiscales, judiciales, así como riesgos de la moneda tales como la depreciación, controles monetarios, e inflación. El diversificar geográficamente y en monedas debe ser una política y estrategia para las familias empresarias.
Dimensionándolo, de acuerdo con el Global Wealth Report 2024 de UBS, el crecimiento de riqueza en Latinoamérica es sólido, pero la desigualdad sigue presente. La riqueza promedio per cápita de Brasil ha crecido más del 375% desde la crisis financiera de 2008. Esto representa más del doble del crecimiento de México, que apenas superó el 150%, y más del 366% de China continental. Sin embargo, Brasil tiene la tercera tasa más alta de desigualdad de riqueza en la muestra de 56 países, detrás de Rusia y Sudáfrica.
En tanto en monedas, el dólar estadounidense (USD) sigue siendo la moneda central de la cobertura global presente en 88% de todas las operaciones de mercado de divisas (FX). Esto es relevante porque muchos patrimonios familiares, incluso en países no dolarizados, terminan expuestos indirectamente al USD vía comercio, deuda, o insumos. Es así como diversificar no significa “sacar el dinero”, sino distribuir riesgos de forma planeada en activos con ventajas operativas, en activos globales buscando reducir correlación, y en una mezcla de monedas que refleje gastos futuros, obligaciones, objetivos sucesorios y necesidades de liquidez de la familia.
En los últimos años, dos fuerzas han cambiado la forma en que las familias empresarias construyen y protegen su patrimonio. Por un lado, la globalización real de las oportunidades de inversión, talento disponible, y mercados sofisticados, y por otro lado la globalización regulatoria de la transparencia fiscal. Hoy el capital cruza fronteras con facilidad, pero también lo hacen los reportes, la cooperación entre autoridades y los estándares de cumplimiento. Por ejemplo, de acuerdo con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), tomando en cuenta estándares de intercambio automático de información entre países, en 2022 se intercambiaron datos de 123 millones de cuentas bancarias por un valor aproximado de 12 mil millones de euros.
Esto significa que abrir cuentas bancarias o invertir en distintos países sin una adecuada planeación y estrategia fiscal sólida, es exponerse a riesgos. Una buena planeación considera para los miembros de la familia y sus empresas, aspectos como residencia, fuente de riqueza, beneficiario final e impuestos. Esto ha dejado de ser una “zona gris” opaca, para convertirse en un riesgo operativo. De acuerdo con la Comisión Europea, la transparencia internacional también crece, pues a marzo de 2024 existían más de 5,400 relaciones bilaterales de intercambio de información vinculadas con más de 120 jurisdicciones comprometidas con el estándar DAC2 (por sus siglas en inglés: Directive on Administrative Cooperation). La cooperación entre países es cada vez más directa entre bancos, inversionistas, y autoridades. Por ello, las estructuras empresariales deben cumplir dos objetivos simultáneos:
-
Eficiencias fiscales legítimas que eviten la doble tributación, ordenen flujos, optimicen retenciones, y legitimice ingresos con funciones y riesgos reales. Esto suele lograrse con combinaciones de:
A. Holdings (sociedades tenedoras) para concentrar participaciones y facilitar reinversión, gobierno corporativo y sucesión,
B. SPVs por sus siglas en inglés Vehículo de Propósito Especial por tipo de activo, ya sea inmuebles, portafolios financieros, o capital privado (private equity venture capital), y
C. Precios de transferencia, documentando de manera robusta las reglas de financiamiento y transacciones intragrupo con documentación sólida de precios de transferencia, evitando estructuras artificiales.
-
Certidumbre jurídica buscando separar riesgos, definiendo los órganos de administración, estableciendo políticas de distribuciones, y preparar la transición generacional. En la práctica, es frecuente ver cómo las familias migran de la empresa del fundador(a) a un modelo más institucional con Consejo de familia, lineamientos patrimoniales y reglas de sucesión. Así mismo cuentan con un gobierno corporativo con un Consejo de Administración, y distintos comités como el de auditoría, buscando que la administración del patrimonio quede concentrada en la Oficina de Familia (family office) para control, cumplimiento y gestión de riesgos.
En la práctica, el estándar moderno es construir una ruta y mapa patrimonial familiar con diseño de inversiones en activos, jurisdicciones, y monedas, para posteriormente diseñarlo y ejecutarlo con los vehículos de propósito especial, gobierno corporativo, políticas de inversión y distribución, y una planeación fiscal consistente con la residencia, fuentes, impuestos, y beneficiarios finales.
Estamos en una era donde el capital ya no tiene fronteras, la ventaja competitiva de las familias se convierte en “moverse rápido y con planeación”, que resulte en estructuras que impulsen la diversificación y la certidumbre jurídica.
Sobre el autor
Félix Cárdenas es Profesor de EGADE Business School del Tecnológico de Monterrey y socio en Ascendis Capital.
Algunas preguntas para reflexionar:
¿Por qué la diversificación geográfica debe ser una política en las familias empresarias?
Porque el patrimonio no solo enfrenta riesgos de mercado, sino también riesgos país y monetarios. Diversificar permite reducir la dependencia de un solo entorno y proteger la estabilidad del patrimonio ante cambios políticos, regulatorios o económicos.
¿Qué riesgos enfrenta el patrimonio familiar si no se diversifica?
Se expone a múltiples factores:
- Riesgos regulatorios, fiscales y políticos
- Depreciación, inflación y controles monetarios
- Dependencia de un solo país o moneda
Esto puede comprometer la preservación del patrimonio en el tiempo.
¿Qué significa realmente diversificar el patrimonio familiar?
No significa mover el dinero sin control, sino distribuir riesgos de forma estratégica en distintas geografías, activos y monedas, alineadas con objetivos, obligaciones y necesidades futuras de la familia.
¿Qué papel juega la planeación fiscal en la diversificación internacional?
Es clave para evitar riesgos operativos. Una estrategia adecuada considera residencia, fuentes de ingreso, beneficiarios e impuestos, asegurando cumplimiento en un entorno de alta transparencia y cooperación entre países.
¿Cómo deben estructurarse las familias empresarias para gestionar su patrimonio global?
A través de modelos más institucionales que integren gobierno corporativo y control patrimonial.
Esto incluye:
- Consejo de familia y Consejo de Administración
- Uso de holdings y vehículos de inversión
- Políticas claras de inversión, distribución y sucesión
Así se logra diversificación con control y certidumbre jurídica.
Tal vez te puede interesar:
