La creciente complejidad global obliga a las empresas familiares a replantear los fundamentos sobre los que han construido su éxito. Internacionalizarse ya no es solo expandirse, sino reinterpretar su identidad, su gobernanza y su forma de generar valor en distintos contextos.
La creciente internacionalización de las industrias, los movimientos migratorios permanentes, la incorporación de tecnologías avanzadas en todos los ámbitos o la lucha por el talento, por mencionar algunos, son retos que tienen que afrontar las empresas para continuar generando valor social y económico.
En ese marco de complejidad que avanza de forma exponencial, las empresas familiares se enfrentan a la necesidad de configurar sus estrategias de negocio en un entorno multicultural que incide sobre la base principal de su arraigo al territorio en el que han nacido y han sustentado su competitividad, así como en la vivencia del proyecto empresarial desde el ámbito familiar.
Muchas de las ventajas inherentes a las empresas familiares tienen que adaptarse ahora a esta nueva situación, sin dramatismos, pero de forma estructurada, consciente y evolutiva. La internacionalización, por ejemplo, nos obliga a generar un propósito y una praxis competitiva y de gestión diferente a la tradicional, y a cuestionar rasgos que han sido definitorios, como la profunda vinculación con su área base, la generación de un ecosistema local que potencia sus capacidades, la existencia de una marca empresarial/familiar perfectamente vinculada con la sociedad en la que nace y se desarrolla principalmente, así como una gobernanza muy concentrada en el núcleo familiar.
Muchas empresas familiares han dado el paso de generar competitividad en los mercados internacionales. Es un imperativo para la mayoría de ellas. Las industrias se han hecho más globales con una clara tendencia hacia la regionalización de las áreas bases de competitividad y han generado espacios de influencia que están alejados del área base de creación. Esta situación señala la puerta a nuevos caminos para el desarrollo de la empresa familiar que implican una dosis de apertura y enriquecimiento cultural elevados, que pueden confrontar con los valores, la identidad y la cultura de la propia familia.
Este nuevo mundo nos interpela con muchas preguntas y todavía para el que nos falta un gran número de respuestas. Es un contexto que obliga a las empresas familiares a replantearse su Propósito Estratégico con una nueva visión internacional que, además, deberá definir de manera clara cuestiones fundamentales: la forma de incorporar la permanente monitorización de la geopolítica (tan ignorada en muchas reuniones empresariales hasta hace poco), la selección de las áreas base para competir, el compromiso con las sociedades en las que opera, los principios de gobierno sobre los que debe fortalecer su competitividad, entre otras.
Toda transformación en las empresas familiares comienza por la generación de nuevas actitudes y aptitudes de la familia. Son muchas las familias propietarias que hoy en día ya gozan de niveles importantes de multiculturalidad (algo que será más común en el futuro como consecuencia de la interdependencia de la vida a nivel global), pero es necesario que aprendan a tener visión internacional para la toma de decisiones, que aprovechen el enriquecimiento que supone el trabajo entre diferentes culturas y formas de hacer, que fortalezcan los valores de la familia al adaptarlos a las diferentes realidades en que tendrán que operar en el futuro, que generen ecosistemas locales que dialoguen permanente con la identidad de la empresa.
Los retos que debe afrontar en este proceso de apertura de nuevas fronteras son innumerables, pero, en mi opinión, son tremendamente atractivos y enriquecedores para el proyecto familiar y empresarial. Dado que normalmente se produce una simbiosis entre la estrategia familiar y la empresarial, creo que el principal reto reside en el área cultural: cómo transmitir identidad y propósito a nivel global, preservando a la vez los valores familiares que se enriquecen con la presencia de otras culturas.
Los procesos de inserción y desarrollo internacional de las empresas familiares deben venir acompañados por un refuerzo en los mecanismos de gobernanza que potencien la capacidad de actuar globalmente. La Gobernanza debe reflejar la multiculturalidad que incorpore diversidad para enriquecer el acervo cultural de la empresa, incorporar en los consejos de administración esa visión internacional con profesionales externos, y fortalecer los mecanismos de gestión con reglas y procesos comunes, son algunas de las etapas de esta evolución.
La naturaleza internacional de las operaciones de la empresa familiar obliga a fortalecer la vivencia global de las asambleas de familia, a profundizar en la formación multicultural de sus miembros, y como ya se ha mencionado con mecanismos de aprendizaje más abiertos a nuevas culturas y ecosistemas sociales. Implica, igualmente liderazgos colaborativos entre la propia familia y el equipo profesional en las diferentes áreas de operaciones, descentralizando parte de las decisiones. Los liderazgos familiares que se precisan en esta etapa deben tener en cuenta la capacidad de visión global y, lo más difícil, la construcción de una marca internacional capaz de localizarse en los lugares en los que opere.
Este nuevo mapa estratégico señala caminos a desarrollar y también la necesidad de desaprender algunas prácticas y creencias consolidadas. Nos obliga a transformar el concepto de arraigo empresarial circunscrito al área de creación de la empresa, y evolucionando hacia una visión de múltiples arraigos en los ecosistemas locales en donde la organización seguirá creciendo. Necesitamos: curiosidad, aprendizaje, experimentación, diversidad y diálogo.
Es un enorme reto, y sobre todo una aventura apasionante para el enriquecimiento personal y competitivo en las empresas familiares.
ARTÍCULO PUBLICADO EN LA EDICIÓN LEGADO ABRIL 2026
Sobre el autor
Sabin Azua es Presidente de EUSMEX S.L. sazua@eusmex.com
Algunas preguntas para reflexionar:
¿Por qué las empresas familiares deben replantear su estrategia en entornos multiculturales?
Porque el contexto global se ha vuelto más complejo debido a factores como la internacionalización de las industrias, los avances tecnológicos, la migración y la competencia por talento. Esto obliga a las empresas familiares a dejar de depender únicamente de su arraigo local y a adaptar su forma de generar valor, su identidad y su estrategia para operar en distintos contextos culturales.
¿Qué cambios implica la internacionalización en la identidad y operación de la empresa familiar?
La internacionalización no solo significa expandirse, sino cuestionar elementos tradicionales como el vínculo con el territorio, la marca ligada a una sociedad específica y una gobernanza centrada en la familia. Esto implica construir un propósito estratégico con visión internacional, abrirse a nuevos mercados y aceptar que su identidad debe evolucionar sin perder sus valores.
¿Qué retos culturales enfrentan las empresas familiares al operar en contextos multiculturales?
El principal reto es lograr equilibrar la identidad y los valores familiares con la influencia de otras culturas. Esto implica aprender a trabajar con diferentes formas de pensar, enriquecer la cultura empresarial sin perder su esencia y desarrollar una visión internacional en la toma de decisiones.
¿Qué aspectos debe incluir el nuevo enfoque estratégico en un entorno global?
- Incorporar la monitorización de la geopolítica y definir áreas clave de competencia.
- Establecer principios de gobierno y compromisos claros con las sociedades donde operan.
- Integrar una visión internacional en la estrategia y en la toma de decisiones.
Esto permite responder de forma más estructurada a los desafíos del entorno global.
¿Cómo debe evolucionar la gobernanza y el liderazgo en este proceso?
- Incluir diversidad cultural y profesionales externos en los órganos de decisión.
- Fortalecer reglas y procesos comunes que permitan operar globalmente.
- Impulsar liderazgos colaborativos y descentralizar decisiones en distintas regiones.
Estos cambios ayudan a que la empresa familiar pueda actuar de manera efectiva en múltiples contextos culturales.
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