Del mismo modo que en la naturaleza es necesario un buen equilibrio de nutrientes, organismos, luz solar y agua para que la vida florezca y mantenga su capacidad de regeneración, cada familia empresaria debe asegurarse de cultivar su fuente del emprendimiento para renovarse.
El Modelo de Florecimiento del Instituto de Familias Empresarias para México y LATAM (IFEM) del Tecnológico de Monterrey integra el emprendimiento como una de las competencias clave en las familias empresarias para fomentar su continuidad y trascendencia. Dicha competencia denota la capacidad de la familia empresaria para regenerarse mediante la innovación de sus modelos de negocio y la creación de nuevas organizaciones o unidades estratégicas.
Pero ¿qué sabemos de la competencia de emprendimiento de las familias empresarias en México? Para responder a esta pregunta, en el IFEM desarrollamos el primer reporte de la serie Panorama elaborado a partir de una encuesta en que participaron 151 familias empresarias de la comunidad de nuestro instituto (Ramírez-Pasillas et al., 2025).
Una probadita de Panorama: niveles de competencia
En nuestro estudio, encontramos que las prácticas de emprendimiento de las familias empresarias mexicanas se relacionan con tres niveles de competencia: embrionaria, orgánica y visionaria.
Como se muestra en la Figura 1, estos tres niveles denotan desarrollos desde muy débiles hasta altos en cuanto a la creación de negocios relacionados y no relacionados, el apoyo a iniciativas de la siguiente generación, la institucionalización del emprendimiento y la estrategia del mismo para fomentar la sostenibilidad de la familia empresaria.
En el reporte, a partir de la formulación de los tres niveles, hemos ofrecido también a las familias empresarias un diagnóstico detallado y recomendaciones de aplicación inmediata con alto valor estratégico.
Figura 1. Clasificación de los niveles de competencia de las familias empresarias
Fuente: Ramírez-Pasillas et al. (2025:33).
Energía transgeneracional: cuidando el futuro de familia, negocio, y planeta
El reporte brinda una lección importante: existe un enorme potencial de reposicionar el emprendimiento como una fuente de energía transgeneracional, pero ésta debe cultivarse para crear condiciones que le permitan nutrirse y florecer.
La competencia de emprendimiento de una familia empresaria se refiere al conjunto de habilidades, conocimientos, prácticas y comportamientos dirigidos a crear, establecer y regenerar los negocios, el entorno y el planeta. Incluye la definición de ideas de negocio, su transformación en oportunidades, la evaluación de su viabilidad, la generación de recursos, el análisis de su impacto social, así como el hallazgo del mercado dispuesto a adquirir el producto, invertir o donar.
De esto se deriva que la competencia de emprendimiento es una fuente originadora de energía transgeneracional: al actualizarse y activarse dicha competencia en los miembros de la familia empresaria, estos concebirán nuevos productos y organizaciones, al tiempo que regenerarán las existentes y los recursos en el planeta.
Para lograr esto, es importante que las familias empresarias capturen el interés de las siguientes generaciones y el apoyo de la sociedad (Ramírez-Pasillas y Nordqvist, 2021). A partir de nuestra investigación, sugerimos que las habilidades, conocimientos y comportamientos de emprendimiento estén apalancados en tres grandes capacidades (Figura 2): la consciencia plena, la circulación de recursos y la oportunidad sostenible. Vistas a detalle:
La consciencia plena indica generar la capacidad del individuo y su familia de estar plenamente conscientes de sus habilidades, conocimientos y comportamientos emprendedores sostenibles, así como el impacto que éstos generan en su entorno y el planeta. Al prestar atención, la familia podrá aprender a aprender y desarrollará un espíritu emprendedor sustentable a lo largo de su vida.
La circulación de recursos se refiere a la capacidad del individuo de acceder, combinar y movilizar recursos, aunque utilizándolos y conservándolos lo más posible. Al pensar en la circulación de recursos, es importante ir más allá de los económicos de las familias, y reconsiderar los recursos sociales y medioambientales para conservarlos y regenerarlos a bien de garantizar la sobrevivencia del planeta y la paz en nuestros entornos.
Por ejemplo, al afrontar la incertidumbre causada por las crecientes tensiones sociales, se pueden desarrollar formas innovadoras de hacer circular recursos de manera infinita y, por ende, evitar que estos terminen sin ser reutilizados o reciclados. Con esto, se pueden conformar modelos de negocio inclusivos y dignos que resuelvan problemas de pobreza desde el modelo mismo.
La oportunidad sostenible se refiere a la capacidad de desarrollar ideas de negocio que consideren de forma paralela las dimensiones financieras, sociales y medioambientales. Por ejemplo, si estoy en la industria de los alimentos, el balance entre precio, ingredientes, temporadas y nutrición para la conservación de la salud de la tierra, los agricultores y los consumidores será igual de importante que el factor utilidad.
Es decir, las familias podrán alcanzar un mejor nivel de competencia de emprendimiento familiar al cultivar la consciencia plena, la circulación de recursos y las oportunidades sostenibles. Las familias que desarrollen habilidades de negocio al resolver problemas sociales y medioambientales mediante un modelo circular empresarial estarán mejor preparadas para generar nuevas fuentes de energía transgeneracional.
Figura 2. Reconsiderando la competencia de emprendimiento
SOBRE LA AUTORA
Marcela Ramírez-Pasillas es Directora Académica del Instituto de Familias Empresarias para México y LATAM del Tecnológico de Monterrey.
m.ramirezpasillas@tec.mx
Artículo originalmente publicado en la Revista LEGADO, edición diciembre 2025
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